¿QUÉ COSAS PUEDEN ESTRESAR A TU PERRO O GATO?

Cada animal puede estresarse por situaciones diferentes, lo que es estresante para un perro no lo es necesariamente para otro, y lo mismo para los gatos. La intensidad del estímulo estresante, por otro lado, puede ser también una variable a tomar en cuenta para cada individuo. Pero, digamos, en términos generales, qué puede ocasionar estrés físico o mental a tu mascota.

Algunos de los estresores físicos más comunes:

  1. Restricción física: Tener a un perro amarrado durante todo el día, toda la noche trae consigo además estrés psicológico, ya que el perro es incapaz de realizar sus conductas naturales y por lo tanto esto deriva en frustración. También puede entrar en esta categoría estar encerrado en una jaula o en un espacio muy reducido. Lo del encierro aplica igual para los mininos.
  2. Maltrato físico: Golpes, patadas, cadenazos, jalones constantes del collar de castigo, escobazos, etc.
  3. Privación de alimento y agua.- No proveer a tu animalito de una fuente de agua fresca y limpia las 24 horas del día, o bien, darle de comer cada vez que te acuerdas, son situaciones de mucho estrés. Incluso darle de comer sin tener una rutina programada, es decir, a veces en la mañana, otras en la tarde, otras en la noche o alimentarlo sólo una vez al día. En el caso de los gatos, el alimento debe estar disponible las 24 horas.
  4. No proveerle resguardo de las inclemencias del medio.- Que tu perro o gato no tenga sombra durante los días calurosos o un techo para los días lluviosos y un refugio para los días de mucho frío.
  5. Abandono.- Dejar a un animal de compañía, que ya es un sujeto dependiente de los humanos, abandonado a su suerte en un parque, monte, avenida, etc. es una situación de las más estresantes, es por eso que ves muchos perros callejeros con enfermedades en la piel causadas por la baja de defensas y el aprovechamiento de los parásitos de este factor. Obviamente que además el no tener un resguardo para las inclemencias del medio, fuentes de alimento o agua son factores estresantes que se van sumando, eso sin contar que éste punto también presenta consecuencias psicológicas como la falta de las rutinas, de la figura de apego, etc. Si hablamos de los gatos, los dejas a merced de las personas que los odian y son capaces de quemarlos vivos, balearlos con diábolos, envenenarlos y muchas más cosas crueles.
  6. Falta de atención médica.- Es un factor de mucho estrés que el perro o gato esté enfermo o tenga necesidad de que un Médico Veterinario lo revise y no acudir a este. El “auto-medicarlo” o simplemente negarle la atención médica y llevarlo sólo cuando él ya se esté muriendo empeora la situación enormemente.
  7. Falta de paseos, juegos y juguetes apropiados.- El ejercicio propiciado por estos tres elementos permite a los perros y gatos desarrollar sus conductas naturales, mantenerse sanos y en forma; pero si no se les proporciona, entonces ellos puede buscar su propia manera de obtener estos beneficios y redirigirá sus conductas normales a objetos indeseables para su responsable (por ej.: la ropa colgada en el tendedero, los zapatos, las plantas, los muebles, etc.) lo que muy probablemente le traiga como última consecuencia gritos, golpes, encierro, etc.
  8. Ruido.- Tal vez esto te parezca extraño, pero los ruidos pueden ser grandes estresores para los perros y más aún para los gatos, peor si ellos no fueron “socializados” a este estímulo cuando eran cachorros. Por ejemplo, puedes observar cuando hay truenos o fuegos artificiales que algunos perros desarrollan una fobia franca a estos estímulos, lo cual es demasiado estresante y al tratar de huir se pueden hacer mucho daño. Tengo pacientes que se han aventado a través de ventanas, y lastimado severamente, como consecuencia de la ruptura de los vidrios. Pero no se necesita llegar a tener una fobia a ruidos para que los perros se estresen con ellos.
  9. Cambio de entorno. El cambio de entorno físico y social es otro potente estresor. De hecho esta es una de las causas por las cuales no es recomendado vacunar a los animales cuando se acaban de adquirir, sino que se pide que el perro sea observado durante una semana al menos antes de realizar dicho procedimiento. Así el individuo se acostumbra (adapta) a su nuevo entorno y podemos ver que no presente alguna enfermedad que estuviera en un proceso de incubación. Obviamente un cachorro estresado no se debe vacunar, ya que el cortisol produce inmunosupresión, lo que significa que el organismo no sería capaz de producir el número óptimo de anticuerpos para protegerlo contra una infección real.

 

Por otro lado tenemos al estrés producido por eventos del tipo psicológico, aunque como te puedes dar cuenta, diferenciar si el estrés es de un tipo o de otro en ocasiones no es tarea fácil o simplemente no se pueden desagregar porque afectan igualmente. Veamos ahora factores desencadenantes de estrés más psicológico.

  1. Falta de Interacción social.- El contacto social con los individuos de la misma especie, o en su defecto de especies diferentes pero consideradas “amigas”, es sumamente importante para una buena calidad de vida, por lo que si al perro o gato se le priva de éste contacto, el estrés desencadenado es mucho, sobre todo porque los perros son una especie estrictamente gremial: el contacto social no es opcional, es necesario. Los gatos sí pueden adaptarse a vivir solos si la situación ambiental así lo requiere, pero incluso ellos viven mejor con el contacto social. Es decir, los perros requieren estar en constante contacto con personas o con otros perros con los que se lleven bien y los gatos necesitan momentos de calidad.
  2. Falta de socialización.- Los perros aprenden quiénes son seres amigos y quiénes no, dependiendo si los conocieron mediante experiencias positivas o negativas entre la 4ta y la 12va semana de vida, o desde luego, si no los conocieron. Esto incluye a perros de diferentes tamaños -e incluso colores-, niños, bebés, hombres barbudos o con mochilas, ancianos, etc. En este periodo también aprender si las secadoras, las máquinas rasuradoras, las aspiradoras, los ruidos fuertes, el baño, el paseo en auto, los globos de helio, etc., son cosas a las que hay que temerles o no. Cuando un perro vive aislado en este tiempo en una casa o en una tienda de mascotas con poca estimulación sensorial, cuando crece y se enfrenta a estos estímulos se desencadena una situación de alarma para poder huir o pelear, pero si estos estímulos van a estar presentes continuamente y el perro no se logra adaptar (normalmente no lo hacen, pues en el periodo de socialización aquellas conexiones nerviosas que se deberían usar para esta adaptación, se murieron), caerá en un estrés continuo, que va en detrimento del bienestar del perro, afectando gravemente su calidad de vida. Socializar a tu cachorro es una de las cosas más importantes a realizar.

En el caso de los gatos la socialización se da de la tercera a la séptima semana. Como verás es más precoz y corta que en el caso de los perros, esto ocasiona mucha de las grandes diferencias entre los gatos que adoran las visitas y los que no salen del rincón, los que son amigos de otros gatos, perros e incluso pericos y de los que no toleran a nadie más, los que son capaces de salir a caminar con una correa y los que viven aterrorizados porque cambiaste los muebles.

  1. Fobias y miedos.- Una exposición muy fuerte a un estresor particular. El que el perro o gato viva con miedo constante, lo puede llevar con facilidad a la fase de agotamiento.
  2. Cambios de rutina repentinos.- Este es uno de los factores detonadores de estrés más importantes y frecuentes que observo dentro de mi práctica diaria: el nacimiento de un bebé, la llegada en general de un nuevo integrante de la familia (animal o ser humano), la partida de un integrante de la familia (ya sea por que se casa, se muere, o se va a vivir a otro lado), cambios importantes en los horarios de trabajo o de la escuela, remodelaciones o cambios de casa, cualquier situación que lleve a una pérdida de las rutinas establecidas de manera más o menos brusca. Recuerda que hay perros y gatos más sensibles que otros y que como mencioné al principio, no a todos los animales les estresa lo mismo ni en la misma magnitud.

 

Faltan muchas cosas por describir que pudieran estresar a los perros y gatos, por lo que debes observar a tu animal de compañía para identificar los factores que lo estresan para poder removerlos si es posible o trabajar tú con él hasta adaptarse.

 

Finalmente, si no se da la etapa de adaptación, el problema se agrava, ya que los factores estresantes pueden desencadenar muchos otros problemas, como conductas obsesivo-compulsivas (morderse la cola, succionarse los flancos, lamerse la pata hasta hacerse hoyos que permiten ver el hueso, etc.), estereotipias (caminar de un lado hacia otro repetidamente), depresión, ansiedad, frustración, angustia, etc.

 

Todo esto vendrá con más consecuencias negativas, no sólo para la salud y el bienestar de tu “mejor amigo”, también para tu interacción con él y la de toda tu familia, así que procura observar mucho a tu perro o gato y cuando notes que algo no anda bien, consulta a tu veterinario de cabecera. Es mejor detectar los problemas cuando comienzan, ya que es más fácil tratarlos.

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Autor: Redacción Revista GX

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