Eres esa hija que siempre amare y jamás tendré… para mi sobrina

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Psicóloga: Monse Cuenca

No es solo mi sobrina, es más que eso, no la veo como un hija, bueno no se, no tengo hijos pero si no se compara en amor no me imagino cuanto se puede amar a un hijo, pero definitivamente es un amor distinto, un amor sin límites e incondicional, un amor inexplicable, lo que ella me hace sentir cada vez que me llama “tía”. No soy madre, no esta en mis planes aun, he de suponer que el serlo es lo más hermoso que le pueda pasar a una mujer, porque he sentido algo muy similar, un amor tan puro que no había sentido jamás, no hasta que la vi por primera vez y descubrí que el amor a primera vista si existe, sí, estoy hablando de cuando la vi a ella por primera vez; Tengo planes y sueños que deseo lograr antes de tan hermoso momento. Sin embargo, he sentido la mayor de las alegrías cuando la veo sonreír, incluso es muy raro pero tiene tantas características mías, que la siento tan mía y aunque no lo es , confieso que cada vez que intentaba dejarla de nuevo con su mama y papa y se me colgaba del cuello porque no quería irse de mi lado, en ese momento yo ya era de ella, pues se robo mi corazón.

 

Sabes Melissa le pedí mucho a Dios tener la sabiduría siempre para cuidar de ti, porque moría de nervios cada vez que tosías, o corrías por la casa y yo moría llena de miedo al pensar que algo pudiese pasarte, sabiduría para aconsejarte y guiarte, porque vas creciendo tan rápido que me sorprende. Sé que aprenderé más de ti que tú de mí, aunque eres tan chiquita e indefenso ya me has enseñado lo que es el verdadero amor, lo feliz que se puede llegar a ser y lo agradecida que uno debe ser con la vida por tan divinos regalos como tú. Es increíble como un ser tan chiquito puede hacerte sentir tanto y puede hacer que quieras ser mejor persona porque de alguna manera ella sigue mis pasos, mis manías, mis intereses, y eso me obliga a ser y querer siempre ser mejor, porque quiero que sea una mujer que se valore, llena de bondad, quiero que sea buena, y humilde; quiero que sea una gran mujer.

Disfruto tanto mis días a tu lado como me haces desarrollar mi imaginación cuando te cuento una historia para dormir o para que comas otra cosa que no sea huevito con salchicha, como cuando me haces cantar el “pollito pio” mientras manejo y te veo por el espejo retrovisor cantando conmigo, no hay sensación que pueda explicarlo juro no la hay.

Ella  me enseña tantas cosas, y con tan poquitos años, me enseña a crecer, me enseña a disfrutar el verdadero sabor de un helado de fresa que son sus favoritos a comerlos sin importar si nos ensuciamos, a solo cenar huevo con salchicha, o salchicha con huevo, porque es su comida favorita y los viernes a escaparnos a cenar taquitos al pastor,  me enseña muchas veces que un “te amo mucho” viniendo de un corazoncito me hace, muchas veces hasta llorar de emoción.

Siempre querré lo mejor para ti mi muñeca, y a medida de mis posibilidades trataré de dártelo. Como lo he hecho estos cinco años. Quisiera decirte que deseo verte ya grande convertida en una hermosa mujer de bien, porque se que lo serás, pero por ahora disfruto tanto de ti de tu inocencia y de tus ocurrencias de tu manera de decirme “ es muy CHITOCHO ( chistoso )”

Nuestro amor va creciendo, creciendo día a día, viernes con viernes que es cuando me perteneces desde que sales del colegio, hasta la tarde del sábado,  Cuando me ve llorar, por equis circunstancia se acerca y con sus pequeños brazos me da un abrazo, mágicamente todo lo soluciona con un beso.

Eres una personita que me hace feliz, ¡Gracias! Por llegar justo a tiempo en el momento exacto. y aquí estaré siempre para crecer junto a ti y si tu me lo permites, hacerlo juntas tomadas de la mano.

Mi sobrina es el mejor regalo que la vida pudo darme, siempre te cuidare como a una hija y seremos las mejores amigas.

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Autor: Dirección Editorial

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2 Comentarios

  1. No, no es lo mismo. Pero se agradece la sinceridad y honestidad con la que abordas el tema sin tener hijos.
    La figura de la sobrina es importante. Nos desvivimos por ellas, o ellos. Somos esa tía que siempre está dispuesta a todo. A sacarles en todo momento y a todos los lugares. A regalar, a jugar, incluso a educar. Y puede incluso que se cree un vínculo más directo que con su propia madre, quien suele ocuparse de ser la parte más severa de su educación.
    Las tías no castigamos, no echamos broncas descomunales, nos colamos en ese resquicio que dejan los padres para darle todo el amor y el corazón a nuestra sobrina. Una princesita al fin y al cabo.
    Disfruta!

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  2. Muy buena reflexión, de primera mano te digo que también aplica en tíos, que también queremos a nuestros sobrinos como si fueran nuestros hijos, bueno supongo que es muy similar ese amor, creo muchos nos podemos identificar, solo cambiando nombres y edades, gracias por escribir de ello, saludos.

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