¿Cuándo tengo que decirle adiós a mi mascota?

Por Claudia Edwards

En ocasiones tenemos que pensar que hay que decirle adiós a nuestro “mejor amigo” si está muy enfermo, pues tampoco es justo aferrarnos a tenerlo si él ya no está bien, pero no debes tomar una decisión apresurada; en las siguientes líneas intento darte una guía para tomar ese difícil paso:

comienza hablando con el Médico Veterinario sobre su diagnóstico, tratamiento,  pronóstico y las alternativas existentes, paralelamente fíjate en las siguientes actitudes y comportamientos para tomar la decisión adecuada en el momento adecuado:

  • ¿Tiene ganas de salir a pasear? Un perro que a pesar de estar viejito todavía se emociona al oír su cadena y aunque no pueda correr hace el intento por levantarse y camina paso a pasito, es un perro que todavía tiene ganas de vivir.
  • ¿Todavía le llaman la atención sus juguetes? Algunos perros se enloquecen con las pelotas, otros con los peluches, otros con los juguetes que hacen ruidos. La conducta de juego es aprendida y depende de su infancia, si de pequeño lo enseñaste o estuvo en contacto con determinados juguetes lo seguirá haciendo, pero si nunca los conoció es difícil que lo haga en la adultez. Si tu perro sigue poniendo atención cuando tomas su juguete preferido y se lo mueves por delante y él lo sigue con interés, ya sea con la mirada o si puede se levanta e intenta jugar, de nuevo, tu perro todavía tiene ganas de seguir adelante.
  • ¿Mueve la cola ante las cosas que le causan alegría? Puede ser que tu perrito anciano ya no se pueda levantar mucho o muy rápido, pero si aunque esté echado te fijas que mueve su colita con las cosas que le causan alegría, te darás cuenta que no está indiferente ni deprimido.
  • ¿Está atento, responsivo y acude cuándo lo llaman? Que tu perro esté atento a lo que pasa a su alrededor, que sepa quién eres y si lo llamas (puede ser con la voz o con señas) acude hacia ti porque quiere caricias, y además quiere complacerte obedeciendo las órdenes que le das, intenta mantener el contacto social con el resto de la familia de manera funcional, estos son signos de que no está deprimido o tiene algún problema mental degenerativo.
  • ¿Acepta su alimento o hay que forzarlo a comer? Forzar a un animal a comer no es una buena señal, ya que la anorexia (falta de apetito) se da generalmente por causa de alguna enfermedad y ésta puede ser orgánica o psicológica, es decir, el perro puede dejar de comer por que tiene cáncer, problemas en algún órgano como el corazón, el hígado, los riñones, el intestino, o bien porque está deprimido, tiene síndrome de disfunción cognitiva, etc., así que un buen apetito habla bien de su estado de salud y su estado de ánimo.

Aunque aquí me gustaría hacer un paréntesis, los perros aprenden a manipular a las personas perfectamente bien, por lo que si tú “chiqueas” de más a un perro o lo sobreconsientes porque estuvo enfermo o en el hospital, después el perro puede no querer comer hasta que le des en la boca y esto tampoco es nada sano para ambos.

  • ¿Llora, gime o aúlla cómo si algo le doliera constantemente? En los perros el dolor es fácilmente distinguible, no así en los gatos, cuando a un perro le duele algo se lame constantemente la zona, llora o gime, por lo que debes llevarlo al veterinario para que te diga porque le duele y si le puede recetar medicamento, si a pesar de eso el sigue gimiendo tendrás que descartar si es por dolor o de nuevo pudiera ser para llamar tu atención.

Cuando el perro actúa para llamar tu atención, en general, podrás ver que cuando le haces caso se calla y cuando le dejas de prestar atención vuelve a llorar o te mueve las patas para que lo sigas acariciando. Obviamente el perro quiere tu compañía pero ten cuidado si cedes ante todas las demandas del perro, después vivirás esclavizado a este y ni tú ni el podrán disfrutar la vida, pues tú te comenzarás a sentir culpable de dejarlo y él no podrá estar feliz si no tú estás, esto ya es patológico, el perro y  tú deben aprender que no sólo juntos pueden estar bien sino que estar separados por momentos tampoco es malo; lo que lo ideal es que no le prestes atención al perro si él la demanda, gime y se te encima, sin embargo, si hacerle caso cuando él este calmado e independiente para reforzar estas conductas.

 

Volviendo a la toma de decisiones difíciles, una vez que sepas cómo pasó ese día tu perrito, puedes usar esa información para llevar un recuento en el calendario, lo que debes hacer es marcar con una cruz si un día estuvo muy adolorido o deprimido, en general, si no fue un buen día para él, y con una palomita si tuvo un buen día sin dolor y feliz; así, al final de una semana, una quincena o un mes, puedes hacer un recuento de los días buenos y los malos y así evaluar de una manera un tanto más objetiva la calidad de vida que está teniendo tu perro en un periodo de tiempo determinado. Si en un mes vez más taches que palomitas, si al responder el cuestionario anterior observas que tu perro está dejando de disfrutar la vida, es momento de pensar en adelantar el día final de tu pequeño para que no sufra sin sentido, pero si tu perro todavía tiene ganas de vivir síguele echando ganas con él y disfrútalo mucho.

 

Recuerda siempre antes de tomar una decisión ponerte en el lugar de tu mascota(,) así podrás responderte un poco que es lo que él desearía aunque no te pueda hablar con palabras. Una forma sencilla de hacer esto es responder el “Cuestionario de vida”, que te presento a continuación, como si fuera él quien lo respondiera:

 

Me llamo……..  y tengo …… años, conocí a mi familia humana cuando…..  ellos me han enseñado a……. me gusta jugar con….. y dormir en…. mis juguetes preferidos son…. me castigan cuando……, me pongo triste cuando… y le tengo miedo a….  el día más feliz de mi vida fue cuando….. y me gustaría……

 

Recuerda que el perro en esta etapa de su vida necesita mucho amor, cariño y comprensión, no busques la “salida fácil”(,) él te lo agradecerá. Y cuando llegue el momento final de despedirte de tu mejor amigo, de tu leal compañero, no te prometo que será fácil pero te aseguro que dentro de ti sabrás que hiciste lo mejor que pudiste y él te lo agradecerá donde quiera que esté.

 

Las cruces corresponden en este ejemplo a días en los que el perro no se levantó de su lugar en casi todo el día, no quiso comer, no acudió a los llamados y se quejó gran parte del día.

 Las caras felices corresponden a días donde el perrito comió sus croquetas o incluso pidió otras cosas de comer, se notaba atento a su entorno, convivió con la familia, se levantó de su cama para caminar un rato.

 Como te puedes dar cuenta, con éste sistema puedes ver de una manera no sólo cualitativa sino también cuantitativa (el número de días buenos vs malos) el estado de tu perrito o de un gatito y no esperar a que sufra demasiado. Mientras tanto disfruta a tu leal compañero y dale la mejor calidad de vida que puedas.

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Autor: Dirección Editorial

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