Convergencias y divergencias entre la Mitología Nórdica y El Silmarillion

Por: Pérez Arenales Sergio Daniel

Era el periodo post-guerra de 1917, Europa se hallaba en reconstrucción, había sido sometida a una lucha por su libertad y se la había ganado. Un joven estudioso, regresa a su “Alma Mater” en Oxford, con su cuaderno de notas. Sus amigos, la mayoría de ellos, han partido hacia el Oeste, y él las revisa una y otra vez, deseoso de darles forma definitiva.

La fantasía será la mano de la que John Ronald Reuel Tolkien viajará en búsqueda de un lugar digno de ser la cuna para sus idiomas, sus personajes, sus actos heroicos en donde el bien si puede triunfar, donde el valor si es recompensado y donde el hombre tiene la oportunidad de elegir y demostrar que no son pura maldad como él ha llegado a observar al servir como fusilero en la primer Gran Guerra. Esta obra, que le llevará toda su vida dar forma, y que él no llegará a contemplar, aunque si se verá publicada de manera póstuma es El Silmarillion.

El periódico The Guardian escribió acerca de éste: “Asombra que un solo hombre, en poco más de medio siglo de trabajo, haya llegado a convertirse en el equivalente creativo de todo un pueblo” (The Guardian, 1977). Esta obra va más allá de una sola novela fantástica, son los cimientos de una mitología con todas las características propias de dicho género, desde la creación del mundo, hasta la pérdida de la belleza, incluso, al más puro estilo del “Götterdammerung” tiene una batalla final, que habrá de destruir y renovar el mundo.

John Ronald Reuel Tolkien nació en Bloemfontein, Sudáfrica, el 3 de Enero de 1892; durante su infancia se vio dentro de la desgracia y la falta de solvencia económica. Sin embargo, siempre fue un buen estudiante, demasiado adelantado para su edad (por lo que también era bastante ególatra), y logró ganar una beca para estudiar en Oxford. Los idiomas siempre fueron su delirio, aunque su madre le había prohibido entregarse a esta fascinación, sin embargo, al servir como fusilero en la Primera Guerra Mundial, estos idiomas y más aún, el lugar donde eran hablados (la Tierra Media) le sirvieron de apoyo para conservar la cordura, aunque al regresar sufría de la fiebre de trincheras, un padecimiento nervioso que se sumó al hecho de que la mayoría de sus compañeros habían fallecido al servicio del Reino Unido. Llegó a ser maestro de sajón en la Universidad de Oxford y una gran eminencia en los idiomas galés, gótico, latín, griego antiguo y el propio de su cátedra. Toda su vida trabajo en lo que sería su más grande obra, El Silmarillion (The Silmarillion), que habla de la creación de su mundo y las primeras edades de este.

Esta tesis se basa en el hecho de que, si bien goza de una profunda complejidad, y si bien es cierto que Tolkien dio base a la novela fantástica tal como la conocemos, también es cierto que no es del todo original su trabajo como él llegó a alegar tantas veces, aunque esto no lo demerita. Lo que yo me propongo es hacer una comparación profunda en cuanto a las convergencias y divergencias que tiene la obra El Silmarillion con los pasajes más importantes de la Mitología Nórdica, tratando de probar, sin demeritar la obra, que el profesor Tolkien si tuvo una influencia externa. Para esto hablaré primero de qué es la novela, y más precisamente la novela fantástica; así mismo hablaré un poco de la Mitología Nórdica y sus principales eventos, para después hacer una comparación totalmente respetuosa de ambas obras, sin forzar los resultados, sólo destacando los más evidentes. Al final trataré de hacer una conclusión que deje en claro que la obra, aunque influenciada no es menos interesante ni, a su manera, original, así mismo, trataré de desechar el miedo a hablar de una obra o de un autor sólo porque éste es famoso, al contrario, debemos hacernos partícipes de esta retroalimentación lector-escritor, pues así se hará más rica la lectura y la aprehensión de la obra.

Por último, quiero manifestar que este trabajo busca motivar al lector a que enriquezca y continúe el análisis y la lectura de la obra de J.R.R. Tolkien, pues esta tesis es sólo un punto de partida, un arranque para trabajos posteriores más complejos y profundos. Sólo por citar podría proponer hacer una comparación socio-cultural de la primer edad de la Tierra Media con los primeros años de la población de Europa; hacer una comparación, esta vez con la religión Católica, con la que el autor tenía un acercamiento más allá de la simple profesión; ver y analizar la posible misoginia en las obras de Tolkien y si de verdad esta existe o es sólo un punto de vista moderno; citar las posibles influencias literarias que su obra tuvo en trabajos posteriores del mismo género.

Justificación

La necesidad del ser humano por crear una manera de explicar los fenómenos que lo rodean ha estado presente desde el inicio de los tiempos. La naturaleza fue siempre su principal fuente de asombro, necesaria para la creación de un método de control que lo hiciera sentirse seguro, capaz de progresar sin morir en el intento.

Por esto resulta de admirar que en propio siglo XX un hombre sea capaz de crear una mitología propia, un mundo que gira en torno a una naturaleza cuyos habitantes sienten la misma necesidad humana de explicar y controlar, de complacer a estos dioses que se ven representados de manera táctil en este mundo. Así lo hizo J.R.R. Tolkien en una obra que le llevo toda su vida, una obra que lamentablemente él no llegó a ver publicada: El Silmarillion.

Diversas fuentes e inspiraciones pueden citarse, aunque el autor negó siempre que sus trabajos fueran una alegoría o una copia de otros escritos previos, lo que sí es de destacarse es que después de él, la fantasía cobró vida, los mitos tuvieron sustancia; los fanáticos encontraron en él y sus escritos esta necesidad humana de creer en un Ser superior, pero de pertenencia única. No tenían que compartir oraciones ni seguir tal o cual dogma, en este mundo ellos eran una parte especial, pues no todos lo compartían.

Aquí intento quizá desentrañar un poco lo que podría ser una de las posibles tantas fuentes de inspiración que derivaron en el trabajo en cuestión, esperando despertar en el lector la curiosidad de la lectura tanto de los trabajos del autor como del acercamiento a estos posibles puntos de partida.

Introducción

I. Novela

A. Definición
B. Novela Fantástica

II. Religión Nórdica

A. Cosmogonía
B. Divinidades
C. Fuentes

III. El Silmarillion

A. Historia

1. Obra Póstuma
2. Problemas de impresión
a) Materiales insuficientes
b) Contradicciones

B. Contenido

IV. Convergencias y divergencias entre la religión nórdica y El Silmarillion

A. Ilúvatar e Ymir
B. El Yggdrasil y los Dos Árboles
C. Los Élfos de la luz y los élfos de la oscuridad
D. Túrin Turambar y Sigfried: dos caras de la misma tragedia

Conclusión

Bibliografía

Novela

La novela es una obra literaria de considerable extensión en que se narra una acción fingida en todo o en parte. Sus iniciadores fueron Luciano entre los griegos y Petronio y Apuleyo entre los romanos. En el siglo XV, entre las novelas nuevas y las antiguas, se crean los libros de caballerías, que en Italia y España reciben gran apreciación, y la novela picaresca, que en España muestra un entorno costumbrista de gran realismo. Ya en el Siglo XX la novela alcanza absoluto predominio sobre las otras formas literarias y aparecen varios tipos que se diferencian por sus contenidos:

a) Aventuras. Relatan viajes o exploraciones en la que lo imaginario o lo fantástico están hábilmente mezclados con lo real.
b) Costumbres. Describe las características propias de la vida diaria de una sociedad determinada.
c) Tesis. Defiende una causa, basándose en el argumento que desarrolla.
d) Epistolar. Aquella cuya acción se relata en una correspondencia cambiada entre los personajes.
e) Histórica. Hace una reconstrucción del pasado mezclando ficción con sucesos y personajes reales.
f) Policiaca. Forjada alrededor de las actividades policiales en el mundo del crimen.
g) Psicológica. Describe, más que la acción externa, los conflictos psicológicos y las pasiones de los protagonistas.

Cabe señalar que una novela no es catalogada únicamente en uno solo de estos tipos, pues pueden poseer más de uno. Las características principales dentro de la novela son:

a) La ficción narrativa. Esta ficción no debe nunca entenderse por mentira, simplemente es algo imaginativo propio de cada uno de los autores. Aunque se halle empapado en hechos históricos fehacientes, la manera de contarlos, y hacerlos girar dentro de la historia habla de esta ficción, de esta manera de urdir la trama.

b) Extensión y complejidad. La novela consiste en una narración de amplia extensión que debe estar integrada por diversos sucesos y múltiples situaciones que deben relacionarse sin perder el hilo de la historia ni causar contradicción con el contexto principal. Esto implica una profunda minuciosidad por parte del autor. A diferencia del cuento, donde sólo se queda en un conflicto a resolver, la novela debe abarcar más de uno, sin dejar ninguno irresuelto.

c) Imagen de la vida. El autor de una novela busca en el mundo real y en las diversas situaciones humanas, un punto de apoyo para escribir su obra, de modo que cuando la transcriba pueda crear en el lector un punto de credibilidad que lo hará introyectar la historia como posible y lo hará sentir parte de ésta.

d) Coherencia interna. Debe existir una armonía entre todos los elementos y partes que integran a la novela y las leyes internas que regulan y desarrollan la trama hasta que esta deriva en el final. Estas leyes narrativas se especifican por lo regular desde el principio de la novela, asegurándose de que tanto la ficción como los personajes y los sucesos armonicen.

Religión Nórdica

El ser humano, al establecerse en comunidades y comenzar la vida sedentaria que lo habría de hacer destacar de entre los demás entes coexistentes en el ecosistema, comenzó a crear una serie de mitos, alegorías y fábulas para poderse explicar el mundo cambiante alrededor de ellos, los fenómenos de la naturaleza fueron su punto de partida para comenzarse a crear una cosmogonía que pudiera hacer más fácil su vida. Para esto se hicieron de Dioses, la mayoría de características antropomórficas en cuanto a apariencia y necesidades, esto fue con el fin de sentirlos quizá un poco más cerca, no tan alejados de ellos mismos.

Dentro de los pueblos que más basaron su cultura en este tipo de creencias están los nórdicos, para quienes las divinidades no sólo habían creado el mundo y todo lo que coexistía en él, sino que además dictaban la manera de vivir, y cuanto habrían de hacerlo, “The All-Father wove the skein of your life a long time ago. Go and hide in a hole if you wish, but you won’t live one instant longer. Your fate is fixed. Fear profits a man nothing.” (The 13th Warrior. 1999). Para ellos, era necesario complacer a los Dioses, con ritos o sacrificios, “Las investigaciones realizadas a las pinturas y los rituales realizados por los primeros homínidos dan a notar que la religión estaba totalmente ligada a la magia; estos se realizaban tanto para complacer como para aplacar a las fuerzas naturales y estar a favor con las divinidades. Muy diferente al modo de pensar moderno que antagoniza la magia y la religión” (P. Grimmal. Mitologías).
Cosmogonía

La Cosmogonía dentro de la religión nórdica habla acerca de que de la unión de dos fuentes, una de agua caliente y otra de hielo se creó el primer ser, el gigante Ymir, y que de él provienen la primer raza de Dioses, los Aesir, y de la copulación de los pies de este gigante nacieron la raza de gigantes y trolles, en constante pugna con los dioses. Del desmembramiento del cuerpo de Ymir nació el Universo, y en este fue plantado el Yggdrasil, el fresno que sostiene a los tres mundos: El Walhalla u hogar de los valientes, donde eran recibidos los guerreros caídos en batalla (lo que era considerado el más grande honor); Midgard o la Tierra de en medio, donde residían los humanos; y Helheim o el lugar de los hielos eternos, una visión de lo que podría considerarse como el “infierno” católico (nótese la similitud entre “Hel”, la diosa de esta tierra y la palabra anglosajona “hell”, infierno).

Divinidades

Las divinidades principales eran:

a) Odín, Wotan, Wodden. Es el Dios principal del panteón nórdico. Es el dios de la poesía y del combate. Se dice que llegó a ocupar su trono al ofrendar uno de sus ojos a su tío, el gigante Mimir, guardián de la fuente del conocimiento, y al sacrificarse el mismo a sí mismo colgándose del Yggdrasil por nueve días y nueve noches tras herirse con su lanza, tras la novena noche divisó el conocimiento de las runas, un alfabeto mágico, y se las regaló al hombre para que estuvieran en contacto con los dioses.

b) Thor. Dios del trueno, simbolizaba la fuerza. Era rápido para la ira y difícil de aplacar. Se dice que en el Götterdammerung (El Crepúsculo de los Dioses, el fin del mundo) que Thor habrá de matar a la serpiente Jörmungandr, aunque éste morirá por el veneno de sus heridas.

c) Tyr. El Dios de las batallas y el combate. Sacrificó su mano derecha para que el lobo Fenrir pudiera ser atado.

d) Heimdall. Es el guardián del Bifrost (puente arcoíris) que une el Wallhala con Midgard. Duerme muy poco pues está en constante vigía y su cuerno puede oírse en cualquier parte del cielo o de la tierra.

e) Frigg. Esposa de Odín. Posee el don de la clarividencia.

f) Eir. La curandera

g) Loki. Hermano de leche de Odín. Era la principal amenaza de los Dioses. El lobo Fenrir que habrá de dar muerte a Odín al final de los tiempos era su hijo. Es el Dios de las travesuras y las malas acciones, del caos en general.

Fuentes

La mitología nórdica nos llega por parte de la Völupsá (La Profecía de la Völva – una sibila o profetiza al más puro estilo griego), que nos habla de cómo una Völva muy poderosa que ya había muerto fue vuelta a la vida por Odín para que relatara el principio del mundo y que habría de pasar al final de los tiempos. A diferencia de otras mitologías creacionistas, la Völupsá tiene una profundidad en sus detalles y no goza de diferentes versiones como sus contrapartes griegas o romanas, así mismo es de destacarse el carácter mortal de los dioses de esta mitología, y como incluso eran propensos a envejecer o a ser engañados, es decir, carecen del estado de perfección que después empapará a la figura divina de religiones como la católica.

El Silmarillion

J.R.R. Tolkien siempre tuvo en mente la creación de algo más grande, de algo que dejara en todos una perspectiva de que el mundo es quizá no tan malo como él había llegado a ver. Pero a la vez él no quería siquiera por un segundo ser publicado por este universo fantástico de su invención. Aunque nunca dejó su trabajo en esta obra. Tras ser descubierto casi por accidente como un escritor “de literatura fantástica”, se dio a la tarea de mirar hacia adelante, en vez de dar vueltas en el pasado de su mundo onírico, así nacieron no sólo El Hobbit y El Señor de los Anillos, sino también una hueste de fanáticos capaces de dar veracidad a sus mitos, de vivir gustosos en esta Tierra Media recién creada. Y aunque Tolkien huyó toda su vida de ellos, jamás dejó de lado su principal meta, crear no sólo una historia, una novela, unas saga… sino una mitología completa, dar estructura y veracidad a este mundo, darle un por qué a las cosas que después eran relatadas; esto derivó con el tiempo en El Silmarillion o La Historia de los Silmarils.

Sin embargo, Tolkien no habría de ver su obra concluida. Era tanto su afán de hacerla lo más real y apegada posible a sus estándares personales que era continuamente cambiada, revisada, reescrita, y desechada, sólo para volver a comenzar todo de nuevo. La obra vio la luz cuatro años después de la muerte de su autor, pues su hijo y protector intelectual, Christopher Tolkien, creyó justo que la obra que había tomado a su padre más de 50 años para crear, fuera publicada y que el mundo que lo creyó sólo un autor de ficción, viera que su plan fue siempre llevar más allá la historia que comenzó como un refugio para el lenguaje que Tolkien había creado, el Quenya.

Sin embargo, esta misma búsqueda por la perfección hace que la obra carezca de una completa continuidad narrativa, y es a veces confuso el salto que da de una historia a otra; Christopher Tolkien dijo: No ha de esperarse una completa coherencia (sea dentro de El Silmarillion o entre El Silmarillion y otros escritos de mi padre); y aun el caso de que fuera posible encontrarla, el precio sería muy alto e innecesario. Además, mi padre llegó a concebir El Silmarillion como una compilación, una narración compuesta a partir de fuentes muy diversas (poemas, crónicas y cuentos orales) que habrían sobrevivido en una antiquísima tradición; y esta concepción, por cierto, tiene un paralelo en la historia de la composición del libro, pues en buena parte se apoya en poemas y prosas tempranos, y es de algún modo un verdadero compendio, y no sólo en teoría. (Christopher Tolkien. El Silmarillion. 6)

Contenido

El libro, aunque por fuerza titulado El Silmarillion, contiene no sólo el Quenta Silmarillion o Silmarillion propiamente dicho, sino también otras cuatro obras breves. Ainulindalë y Valaquenta, presentadas al principio, y que se relacionan estrechamente con El Silmarillion; pero Akallabêth y De los Anillos de Poder, que aparecen al final, son obras (es necesario subrayarlo) enteramente separadas e independientes. Se las incluye de acuerdo con la intención explícita de mi padre; y de este modo la historia se desarrolla desde la Música de los Ainur con que comenzó el mundo hasta el tránsito de los Portadores de los Anillos en los Puertos de Mithlond al fin de la Tercera Edad (Christopher Tolkien. El Silmarillion. 7).

Convergencias y divergencias entre El Silmarillion y la religión nórdica

¿Es posible llamar a algo dentro de la literatura en pleno Siglo XX completamente “original”? El término sugiere que nadie nunca antes ha escrito algo remotamente parecido, que es una idea única, tanto en su contenido como en la manera de crear el acercamiento con el lector. Muchos autores han jugado con esta idea, y han optado por mencionar sus influencias, sus estilos, sus preceptos e ideologías para evitar este estigma de si es o no original; pero, ¿Qué pasa cuando el autor dice que su obra es original? Un poco así es el caso de la obra El Silmarillion de J.R.R. Tolkien, cuya originalidad él siempre se atribuyó, ¿es este el caso?

A. Iluvatar e Ymir.

Dentro de ambas opciones creacionistas el primer ser consciente que existió fue un ente fuera del tiempo y des espacio, que estaba totalmente solo y del que proceden todas las demás criaturas.

“En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Iluvatar; y primero hizo a los Ainur, los sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa” (J.R.R. Tolkien. El Silmarillion. 11)

“El cálido aire abrasador de Muspelheim se desplazaba sobre el hielo, derritiéndolo, y de éste surgió la imagen de un gigante, Ymir. Él transpiró y de su cuerpo salieron otros gigantes” (Roy Wilkinson. La Mitología Nórdica y su Significado. 11)

Como podemos ver, ambos seres estaban solos y ambos crearon a otros sin la necesidad de otro ente, únicamente de ellos mismos.

B. El Yggdrasil y los dos árboles de Valinor

En ambas cosmogonías, los árboles demostraron tener una relevancia suprema, si bien es cierto que en el Silmarillion no sobrevivieron como tales, su luz, y por tanto, su esencia, viven dentro de las joyas creadas por Fëanor, estos son, propiamente los Silmarilli, los cuales, se dice, guardan dentro el destino de Arda (el mundo). Del mismo modo, el fresno Yggdrasil es el que soporta al mundo entre sus ramas y raíces, y al morir este, acontecerá el Rägnarok (fin del mundo).

“Después de que el mundo sea consumido en la Dagor Dagorlath, y cuando los primeros y los segundos nacidos canten para Iluvatar una vez más, los Silmarils serán abiertos y su luz traerá vida a los Dos Árboles de nuevo, y se vivirá en una primavera eterna” (J.R.R. Tolkien. La Guerra de las Joyas. 145)

C. Los élfos de la luz y los élfos de la oscuridad.

“…llegaron por fin a vivir en la beatitud de la luz de los Dos Árboles, y reciben el nombre de Calaquendi, los élfos de la luz.
…los llaman por igual los Moriquendi, los élfos de la oscuridad, pues nunca llegaron a contemplar la luz que había antes del Sol y la Luna.” (J.R.R. Tolkien. El Silmarillion. 58)
“There are many magnificent dwellings. One is there called Alfheim. There dwell the folk that are called light-elves; but the dark-elves dwell down in the earth, and they are unlike the light-elves in appearance, but much more so in deeds. The light-elves are fairer than the sun to look upon, but the dark-elves are blacker than pitch.” (Sturluson. Gylfaginning.)

Como podemos ver, la característica que distingue a ambos “tipos” de élfos es la cercanía de su residencia con el árbol o árboles.

D. Túrin Turambar y Sigfried: dos caras de la misma tragedia

Estos personajes bien podrían ser uno sólo, aunque claro con unas pocas diferencias:
– Ambos personajes mataron a un dragón
– Ambos eran proscritos que después fueron tratados con grandes honores debido a sus actos heroicos
– Ambos murieron al aprender una verdad que habían olvidado o, en el caso de ambos, habían sido hechizados para no verla, y siendo más fehaciente, ambos la descubrieron después de la muerte de su amada.
– Ambos fueron diestros guerreros que portaban espadas características y distintivas.
– Ambos reciben una ayuda un tanto incierta por parte de un enano, que al final terminan dando muerte.
– Ambos son motivos de deseo por parte de la amada de una amigo, y en ambos casos les trae desgracia.

Quizá podría decirse que la única diferencia entre ellos es que Sigfried era hijo de dos hermanos gemelos, Sigmund y Sigliend; mientras que Túrin, al contrario, se casa con su hermana Nienor, pero ella muere antes de concebir, aunque, al momento de buscar su muerte, si está esperando un hijo de Túrin.

Conclusiones

Estos son únicamente algunos ejemplos donde podemos ver el paralelismo literario entre ambos trabajos, sin que esto demerite ni reste importancia a ninguno. Ambos son ejemplos dignos de citarse por separado, y en el caso de Tolkien, es plausible el hecho de que, en pleno Siglo XX, un autor haya logrado convertir una idea única en un equivalente de mitología.

Más ejemplos podrían darse, pero creo que basta saber que una obra basa su originalidad no en el hecho de que nadie haya antes escrito algo parecido, sino en que siempre es importante el enfoque que se le da a una obra, y el peso personal que tiene y que debe crear en el lector, haciéndolo partícipe de la misma. Quizá es difícil hallar quien sepa cuánto está basado el Silmarillion en la obra mitológica escandinava, pero Tolkien acertó al crear una mitología que está al alcance de las nuevas generaciones.

@Loresitar

Bibliografía
• Caratini, Roger. “El Mundo Antiguo,” Historia Universal. Vol. 1. Barcelona: Argos, 1971.
• Crabbe, Katharyn F. JRR Tolkien. México : FCA, 1985.
• Grimmal, P. Mitologías. Barcelona : Libraire Larousse, 1963.
• Grotta, Daniel. The Biography of JRR Tolkien: Architect of Middle Earth. USA: Running Press, 1978.
• Rosales Camacho, Luis, et al. Gran Diccionario Enciclopédico de Selecciones del Reader’s Digest, Tomo 8. México: Reader’s Digest México, 1979.
• The 13th Warrior. Universal, 2000. John McTiernnan. Antonio Banderas, Vladimir Kulisch, Dennis Storhoi. Touchstone Pictures, 1999.
• Sturluson, Snorri. “Gylfaginning,” Prose Edda. USA: Penguin Classics, 2006.
• Therion. “Midgard,” Secret of the Runes. Scarecrow, 2001.
• —. “Secret of the Runes,” Secret of the Runes. Scarecrow, 2001-
• —. “Vanaheim,” Secret of the Runes. Scarecrow, 2001.
• Tolkien, Christopher. “Prólogo,” El Silmarillion. Barcelona: Minotauro, 2001.
• Tolkien, J.R.R. “Ainulindalë,” El Silmarillion. Barcelona: Minotauro, 2001.
• —. “De Thingol y Melian,” El Silmarillion. Barcelona: Minotauro, 2001.
• —. “Del Sol y la Luna y el oscurecimiento de Valinor,” El Silmarillion. Barcelona: Minotauro, 2001.
• —. “De Túrin Turambar,” El Silmarillion. Barcelona: Minotauro, 2001.
• —. “Del principio de los días,” El Silmarillion. Barcelona: Minotauro, 2001.
• —. La Guerra de las Joyas. Barcelona: Minotauro, 2002.
• —. Cuentos Inconclusos de Númenor y la Tierra Media. Barcelona: Minotauro, 2002.
• Wilkinson, Roy. La Mitología Nórdica y su Significado. Buenos Aires: Antrposófica, 2007.

Autor: Dirección Editorial

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