DIVERSIDAD SEXUAL, PROFESIONALES DE LA SALUD, TÚ Y YO…

La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida.

Mijail Bakunin

 Por: Mayra Aidee Pérez Ambriz  

La atención clínica significativa requiere que los profesionales de la salud estén atentos y conozcan acerca de la cultura, conceptos, experiencias y situaciones relacionadas a la población que tiene una preferencia erótico-afectiva diferente a la heterosexual, aquellas con una identidad de género diferente a  las expectativas impuestas socialmente a los órganos sexuales y a las personas que han decidido no llevar una vida de pareja convencional. Sin embargo, las instituciones educativas, incluidas aquellas dedicadas a la salud, carecen profundamente de esta preparación y entrenamiento por lo que los profesionales de la salud no son ajenos a las actitudes y creencias habituales acerca de la sexualidad como: miedo, vergüenza, culpa o incomodidad que generan concepciones erróneas del tema, así como la falta de conciencia y entendimiento acerca de la diversidad sexual. 

Los seres humanos estamos en constante evolución y la inclusión e integración de las minorías sexuales y de género son importantes para generar servicios de salud efectivos; así, reconocer que los profesionales de la salud necesitan herramientas que reduzcan los factores de riesgo que enfrenta la población LGBTI (mujeres y hombres homosexuales, bisexuales, transexuales, travestis, transgénero e intersexuales) es el primer paso que nos lleve a una atención de la salud inclusiva y equitativa. La ignorancia que permea a la sociedad y que favorece la discriminación es la que ha llevado a muchas personas a experimentar efectos profundamente negativos en la salud mental que incluyen: baja autoestima, autolesión, depresión, compulsión, conductas de riesgo, aislamiento, trastornos de alimentación, ideas e intentos suicidas, abuso de sustancias, etc; es por ello, que se vuelve obligatoria una atención clínica que les confirme y reconozca.

Los profesionales de la salud deben entender que no es ser intersexual, bisexual, homosexual o transexual la causa del porque se requieren los servicios de salud en general y salud mental en particular. De hecho, la comunidad LGBTI busca ayuda por las mismas razones que otras personas que consultan y, se ha demostrado con investigaciones recientes, que no presentan mayor número de enfermedades psiquiátricas* comparadas con otros grupos de la población general. Las causas de consulta suelen estar relacionadas al estrés de la estigmatización que de manera inherente viven constantemente, secundarias a creencias sociales sexistas y heterosexistas, es decir, las causas de alteración a la salud mental son psicosociales pues se ven orillados/as a enfrentar opresión y devaluación del sistema como resultado de estigmas impuestos, lo que se traduce en intolerancia, exclusión, agresión física, psicológica, verbal y/o sexual, falta de derechos, burlas y rechazo constantes. Cuando los servicios de salud se suman a lo anterior, y, suelen hacerlo, se afectan profundamente los derechos fundamentales de las personas.

A lo largo de mi experiencia clínica he sido testigo de lo que personas homosexuales y transexuales han experimentado con diferentes profesionales de la salud. Dejar los siguientes testimonios** como ejemplo, lleva la intención de sensibilizar a aquellos profesionales que me lean, a actualizarse en el tema y a trabajar sobre sus propias actitudes acerca de los diferentes temas que la sexualidad coloca sobre nuestros hombros y consultorios:

No me siento entendida por mi ginecólogo cuando me habla de embarazo no deseado y anticonceptivos ¿por qué tienen que dar por hecho que una mujer es heterosexual y además que el embarazo es un tema relevante para todas? Como mujer con actividad sexual con mujeres esto es irrelevante. Siento que si le preguntara acerca de mis verdaderas inquietudes en cuanto a la práctica de sexo seguro y protegido con mi pareja, no sabría qué contestarme.

No he encontrado a algún profesional de la salud que sepa decirme la razón del por qué a mi pareja le gusta vestirse de mujer. Yo sé y me consta que no es gay pero ellos/as insisten, siento que no me escuchan más allá de sus propios argumentos.

Yo le dije –Soy transexual, acabo de leerlo- y ella sólo menciono –Tú no eres transexual, tú eres una lesbiana que no acaba de aceptarse, así que, háblame de eso-

¿Cómo hablar con alguien que ni siquiera es capaz de escuchar mi experiencia? A mí me gustan las mujeres, ¡sí!, pero yo, soy hombre.

Gracias a un grupo recomendado por un amigo, nos dimos cuenta que no éramos los únicos y que a veces las ciencias encargadas de la salud mental también requieren prestar atención a lo que permanece escondido en esta sociedad.

Le pregunté a la enfermera de la escuela que si ella sabía por qué me gusta la miss de inglés, ella se puso muy roja y me dijo que estaba muy chica para saber quién me gusta y que seguramente estoy confundida, entonces ¿también las niñas a las que les gusta el prof de Educación Física, están confundidas y están muy chicas para saber quién les gusta?

Tengo 64 años de edad y a lo largo de mi vida visité 12 profesionales de la salud, entre médicos con distintas especialidades y psicólogos, ninguno de ellos pudo explicarme lo que me pasaba… me jubilaron por enfermedad mental. Hoy sé que se lo debo a la ignorancia de la época en la que me tocó vivir. Soy una mujer transexual y voy a reivindicar mi identidad desde mis plataformas y con mis reglas.

 

La salud es responsabilidad tuya, mía y de todos/as así que, a continuación, tengas o no, un título que te avale como profesional de la salud, te doy a conocer algunas recomendaciones:

-Es tu responsabilidad mantenerte informado/a, sin embargo, debes saber que la información por sí misma, no es suficiente, así que te invito a revisar honestamente tus actitudes y a trabajar con ellas.

-Recuerda que las personas no somos conceptos ni conductas.

-Empieza por respetar la necesidad emocional, sensorial y perceptiva de adoptar comportamientos, vestimentas y manerismos de uno o ambos géneros.

-La orientación sexual o preferencia sexo-genérica no determina la sensación subjetiva y psicológica de sentirnos hombres o mujeres.

-No todas las personas con discordancia de género desean adoptar estereotipos de género impuestos por la sociedad y no todas desean una cirugía reconstructiva de órganos sexuales; lo anterior, no cambia su Identidad de Género.

-El travestismo no impulsa a nadie a cambiar su identidad, orientación sexual o preferencia sexo-genérica, pero sí puede ser un medio por el cual la persona se dé la oportunidad de explorar otras alternativas para su vida cotidiana, sentimental y/o erótica.

-No asumas que sabes cómo se siente la otra persona, acércate a conocer su experiencia, respetuosamente.

-Respeta la privacidad de la persona travesti, homosexual, bisexual o transexual, él o ella decidirá si desea o no salir del clóset y/o compartir su experiencia con personas cercanas e importantes para él o ella.

-Te invito a actuar desde tu trinchera y a nivel global, para desmontar el aparato ideológico de odio y crímenes cometidos contra aquellos/as que conforman la diversidad humana.

-Modelar, alentar y promover actitudes y conductas libres de juicio de valor que den el apoyo necesario a la persona, le ayudarán a afirmar su identidad y sentirse acompañado/a y entendido/a

-Educa e informa a las familias acerca de la identidad LGBTI y dales a conocer que las reacciones negativas o que descalifican a la persona puede tener efectos secundarios serios a la salud física y mental, sobre todo en los jóvenes.

-Para las personas con discordancia de género (transexuales) se encuentra clínicamente comprobado que  la única terapia válida es la expresión del género deseado dentro de un grupo social que les reconozca, no le llames por su nombre legal, pregúntale cómo desea que te dirijas a él o a ella.

-Recomienda siempre una atención multidisciplinaria

Para promover una participación activa y multidisciplinaria  de la población LGBTI sobre su salud mental hay que trabajar en que se conozcan los factores coexistentes que traen consigo la discriminación y la violencia, así como explicar siempre, el beneficio que tendrá no sólo la prevención, si no también la lucha por alcanzar y mantener la resiliencia al enfrentar el estigma social.

 

Mayra Aidee Pérez Ambriz

Médica Sexóloga Clínica

Facebook: /SI-Salud Integral

Twitter: @Sexologia_SI

@Medicina_SI

Tel 56017128

 

*Enfermedad psiquiátrica entendida como la alteración en el estado de ánimo y/o personalidad que afecten profundamente la vida, el trabajo y/o las relaciones sociales.

**Las personas que me han consultado me han pedido y/o han aceptado que sea publicada parte de su experiencia en este artículo y/o a través de mi experiencia en talleres con otros profesionales de la salud sexual hemos armado dos testimonios que se han compartido en esos lugares y que dan a conocer experiencias similares como las que aquí se exponen.

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Autor: Dirección Editorial

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