El Té en China

Por: Leonora Poe

Definitivamente comer es un placer. Es un acto fisiológico vital para el ser humano y es algo que realizamos todos los seres de todas las culturas de manera cotidiana. Por esa naturaleza cotidiana, no nos sentamos a reflexionar un momento en lo que implica el acto de comer, dejando de lado el análisis de la importancia biológica del mismo.

En una etapa primigenia, el hombre simplemente se encontraba satisfaciendo una necesidad, sin embargo con el paso de los años, aquel animal errante, se volvió sedentario desarrollando costumbres necesarias para su desarrollo.

No solamente evolucionamos corporalmente, si no también evolucionamos socialmente y en nuestra manera de realizar nuestras actividades.

Me enfocaré en una serie de ensayos breves en describir la importancia y relevancia social de actividades cotidianas como el comer en el contexto de la vida diaria de los seres humanos en diversas culturas.

En este ensayo expondré  la importancia del consumo del té en china.

Podemos encontrar mención del té en escritos de hace cuatro mil años, sin embargo el primer escrito serio sería el “Libro del té” de Lu Yu, antes de este escrito, la referencia del té era especialmente medicinal. Eran las clases del imperio las que solían consumirlo con frecuencia y las clases bajas únicamente bajo prescripción médica, después el uso del té se fue “socializando” y convirtiendo en un ritual cotidiano, no con esto perdiendo su importancia ritual por supuesto.

A lo largo del ritual del té se intercambian, buenos comentarios, buena vibra y elogios, no es apropiado hablar acerca de problemas y mucho menos llegar a discusiones, el momento del tè en China es perfecto para construir una burbuja tranquilizante en medio de la vida rápida e industrializada de nuestros días. Curiosamente encontramos una paradoja: a pesar de que es un momento relajante, cada uno de los pasos se encuentra meticulosamente normativizado, como veremos a continuación:

 

Instrumentos para el té

No podemos preparar té con cualquier agua, necesitamos agua de lluvia, agua de nieve o en su defecto de manantial, que es la que le sigue en calidad.

En el centro de China, se consume más el té verde, que son las hojas tostadas, es su presentación más natural. Al norte de este país, se consume más el té de jazmín, mezcla de té verde con flores de jazmín y al sur se consume más el té negro (también llamado té rojo), que se logra fermentando y tostando las hojas de té.

Las hojas de té crecen al sur de China, principalmente cerca del río Yang-Tsè, es un arbusto de clima templado, con vida de aproximadamente 100 años, la recolección se realiza a lo largo de todo el año y su calidad varía con las estaciones.

El cha-wan (tetera) no se selecciona al azar, tiene que existir un proceso de “identificación” espiritual con el artículo, la decoración debe parecer mostrar algo de lo que tenemos en nuestro interior y que queremos reflejar al momento de la ceremonia del té. Además de acariciarla en cuanto hay oportunidad, ya que es una manera de pulirla, y porque el uso la embellece.

El agitador y el cucharón de bambú, cha-sen y cha-shaku respectivamente.

Las bowls sin mango que son únicamente para  probar el té  y con mango para la ceremonia completa. Pueden variar obviamente dependiendo de su dueño e incluso de la estación, si es primavera son más planos y abiertos con el fin de que se disperse más pronto el calor y se obtenga una bebida más refrescante, a diferencia de los invernales que son más altos para conservar la bebida caliente por más tiempo.

Las ropas de los asistentes deben ser de colores no llamativos.

Como invitados se debe llevar un abanico plegable y kaishis (servilletas pequeñas) con las cuales se limpia la orilla de la taza después de cada toma.

La ceremonia a grandes rasgos consta de: kaiseki (comida ligera), intermedio (naka-dachi), té espeso (goza-iri), té claro (usucha).  Las cuatro fases toman un aproximado de cuatro horas dependiendo de la zona de China y el objeto por el cual se convoca a la ceremonia.

La ceremonia inicia desde el momento en que la invitación se hace. Lo ideal y lo que normalmente se acostumbra en China es llevar a cabo la ceremonia en una casa de té (sukiya), éstas casas son el punto de mayor interacción social en China desde hace siglos, la mayor parte de estas casas se levantan sobre pilares, las paredes tanos exteriores como interiores, suelen ser de argamasa, madera o bambú y los techos de juncos, paja o pizarra. En estas casas encontramos la sala de ceremonias (cha-shitsu), la sala de los preparativos (mizu-ya) , la sala de espera (yoritzuki) y el camino de acceso (roji).

El acceso a la sukiya debe hacerse a gatas, como símbolo de humildad y agradecimiento.  Deben ser cinco personas las que ingresan a la sala de espera. La persona que lleva la ceremonia, los llevará por el roji, donde encontrarán una vasija de piedra con agua, donde lavarán sus manos y enjuagarán sus bocas para la ceremonia.

En la sala de ceremonias se encontrará siempre una capilla, donde cada invitado deberá hacer su respectiva reverencia. Después del acceso y te intercambiar cortesías, el invitado principal de sienta más cerca de quien lleva la ceremonia y así se da paso a la comida ligera. Al finalizar la comida, el maestro de ceremonias los dirige al intermedio que se lleva a cabo en el jardín interior. Con siete sonidos de un gong de metal, el anfitrión indica a sus invitados que el té espeso está servido, (ésta es la etapa principal de la ceremonia).

Incluso para un momento relajante, la cultura oriental conserva su tan distintiva disciplina y orden. Para la cultura en occidente basta con ir a la cocina, calentar el agua en el horno, poner el sobre de té en la taza y beberlo en el sillón viendo algún programa en la televisión.

Puede sonar complicada la ceremonia del té y pueden parecernos exagerados todos y cada uno de los pasos de principio a fin, sin embargo yo pienso en la atención y el detalle de las aparentes “pequeñas cosas”.  Las personas que ponen atención a estas “nimiedades” pueden saber mucho de una persona observando la manera en que llevan a cabo estas pequeñas cosas. Por ejemplo, en la búsqueda de la tetera que refleje algo de nosotros, como invitado puedes intuir la esencia de la persona que sirve el té.

La cultura oriental se sirve de estas intuiciones y vibraciones en su vida social y claramente es reflejo de su filosofía.

Podemos encontrar referencias taoístas en el arte del té, tal sería el caso de la vacuidad.

Hay una alegoría clásica oriental entre el bowl de té y la mente, ¿cómo poder llenar una taza cuando ya está llena? Necesitamos vaciarla. La taza de té es efímera, como la vida, atenta al cambio, nunca llena y nunca vacía, más que por unos momentos y jamás está llena de la misma manera.

La ornamentación de las casas de té es casi nula haciendo referencia al vacío y llama a la imperfección, la obra inacabada, para que cada asistente la concluya en su imaginación, por eso también los bowls suelen ser desiguales.

Estas casas suelen estar decoradas por pintores chinos que ejercen el budismo Ch’an, tales como Ma Yuan y Liang Kai, que no pintaban sus paisajes completos, siempre dejando algo libre para la imaginación.

Así que la próxima vez que se sirvan una taza de té, valdría la pena que evaluaran sus movimientos y el acto completo, para pensar un poco en lo que refleja su preparación y consumo acerca de ustedes mismos.

Autor: Dirección Editorial

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