Hablando de dinero y las finanzas personales

Por Mabel Almaguer

A lo largo del tiempo y de la historia, el tema de la falta de dinero y las complicaciones que ésta nos genera ha ocupado gran parte de nuestras charlas sociales. Hoy en día éste es un tema sumamente globalizado, muchos países han sido afectados por la recesión económica, y es un punto que preocupa al mundo entero.

Diariamente nos encontramos con diversos titulares como “Wall Street arrastra bolsas europeas”, “Otra recesión causará aún más daño a la banca”, “Dow Jones cierra con pérdida de 0.90%”, entre un sinfín de términos que al final muchos, simplemente no los comprendemos. Un economista seguramente sabe de los contenidos; sin embargo, a los que no tuvimos ese tipo de estudios no nos queda más que tratar de informarnos para conocer y estar un poco al tanto acerca de esta materia, porque la práctica, vaya que la tenemos a diario y en ese aspecto podemos decir que sí tenemos la certeza de que la economía simplemente no despunta, quizá no entendamos los términos, pero entendemos que asumimos cuentas pendientes por pagar y al parecer no hay dinero que alcance.

Debido a esta situación es mejor hablar de economía en forma sencilla, clara y precisa. Comencemos por saber que para las deudas adquiridas sólo hay una salida: pagarlas, no hay más. Si el dinero que actualmente ganamos no alcanza, la única solución es buscar otro ingreso para poder generar más ganancias y así estar al corriente en nuestros pagos. Al mismo tiempo podemos ir componiendo nuestra economía para que en un futuro podamos llevar unas buenas finanzas personales, hacer frente a la dificultad que estamos viviendo actualmente, pero sobre todo, poder prevenirnos ante una dificultad aún mayor.

Los que contamos con una tarjeta de crédito, sabemos que los beneficios que ésta te puede otorgar son altamente útiles, siempre y cuando sepamos usarla cómo se debe. Las tarjetas de crédito no regalan dinero, no podemos vivir de ellas porque a la larga el beneficio que ofrecieron en un principio, se puede volver una carga pesada y larguísima.

Para poder convivir de manera sana con nuestras tarjetas, de entrada debemos evitar endeudarnos, usemos la tarjeta, pero lo más conveniente es que al corte de cada mes la deuda que adquirimos en ese lapso quede totalmente saldada, de ésta manera evitaremos los intereses que pudieran generar y el beneficio es que no cargamos dinero en efectivo y tenemos unos días más para pagar lo que gastamos.

Otra buena opción son las compras a meses sin intereses, ya que podemos diferir el pago de nuestras compras dependiendo la promoción y así no nos descapitalizamos. De igual manera hay que ser muy organizados para que los gastos en este rubro no rebasen nuestra capacidad de pago, por muy pequeñas que sean las mensualidades debemos llevar registro y saber con cuánto dinero contamos. Otra alternativa son las mensualidades a pagos fijos, pero aquí sí existen intereses sobre el costo del producto, solamente que amortizados en las mensualidades. Recordemos que en cualquiera de las dos opciones, si nos atrasamos en el pago, se irán generando esos intereses tan molestos.

El secreto de llevar unas buenas finanzas personales sería de manera inicial evitar las compras innecesarias y la adquisición de créditos fuertes como un auto o una casa. El futuro siempre será incierto, es por eso que debemos prevenirnos replanteando nuestros gastos, evitando en la medida de lo posible endeudarnos y principalmente organizándonos de manera adecuada para poder llevar una economía relajada y que en lugar de estar pagando, podamos reinvertir y generar ganancias de la misma. Pensar en el autoempleo es una buena alternativa, ¡pero ese será otro tema!

Mabel Almaguer (@AlmMabel)

Autor: Dirección Editorial

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